Era común en él solventar su "incultura" a base de improvisación. En una ocasión, después de haber decidido llevar al cine una novela, cuando estaba ya enfrascado en el proyecto, uno de sus ayudantes le advirtió:
- Señor Goldwyn, ese proyecto es imposible. La novela trata de lesbianas y la censura nos la va a prohibir.
Samuel, que tenía respuesta para todo, no dudo en contestar:
- ¡Pues da lo mismo! Donde el autor del libro haya escrito lesbianas nosotros lo cambiaremos por eslovenas y así nadie se dará cuenta.
FUENTE
No hay comentarios:
Publicar un comentario