Las impresoras 3D reclaman a gritos un papel relevante en el quehacer diario de la especie tecnológica occidental, especialmente con propuestas como la que 3D Systems presentó en el CES de Las Vegas: la nueva cocina será impresa, o no será.
3D Systems presentó dos versiones de Chefjet, la más pequeña, pensada para el hogar, imprime comida monocromática y se calcula en unos € 3.000; y otra más sofisticada y cara, Chefjet Pro, de mayor volumen y capaz de imprimir objetos comestibles de varios colores, con un precio estimado de € 6.000.
Para el diseño usa un proceso de impresión capa por capa, similar al que se utiliza en otras impresoras 3D para imprimir piezas industriales. Por ejemplo: para crear dulces se extiende una capa fina de azúcar con sabor y, después, se inyecta agua a través del cabezal de la impresora, que se transformará en cristales endurecidos