Según informaban los diarios el mes pasado, de bebé, una fiebre muy alta le provocó a Weiqing daños cerebrales. Desde los seis años comenzó sufriendo graves ataques epilépticos.
Su madre, Peng Waimei, dice que ella ha mantenido a su hijo encerrado en una jaula desde entonces con el fin de protegerlo.
Ante el temor de que se hiciese daño a sí mismo y a su familia y al no poder pagar el tratamiento médico, el marido de Waimei construyó una serie de jaulas que se hacían más grandes mientras Weiqing crecía. "Él no puede controlarse a sí mismo", comentó la madre.
"Cuando era joven, a menudo se cortaba con un cuchillo o trozos de vidrio. Incluso caminando, de repente podía caerse y golpear su cara, haciéndola sangrar".
El marido de Waimei falleció, y la madre, que ya tiene 80 años, hizo una llamada para que alguien cuide de él después de que ella muera.
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